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lunes, 11 de enero de 2021

Guía libro Invisible

 Como sabéis, en otra entrada os recomendé la lectura de un libro que me había parecido imprescindible tanto para maestros como padres y alumnos, "Invisible". Pues bien, su autor Eloy Moreno, ha compartido una guía didáctica gratuita que ha elaborado conjuntamente con la editorial Nube de tinta para poder trabajar de forma más exhaustiva el libro en clase. 

En su página web ha colgado el enlace (https://eloymoreno.com/recursos-docentes-invisible ). Me he descargado la guía y os la dejo a continuación por si os resulta más fácil ya que, como él pide, podemos compartirlo con tod@s aquell@s personas que pensemos que puedan ser de utilidad. 

DESCARGAR GUIA DIDÁCTICA INVISIBLE

domingo, 25 de octubre de 2020

Invisible

 Hoy es domingo y como he empezado a hacer por costumbre, comparto con vosotros mi opinión sobre una nueva lectura. 

Es el turno del libro "INVISIBLE"de Eloy Moreno, un autor que descubrí este año y me está sorprendiendo y gustando mucho.  Había escuchado hablar en varias ocasiones de este libro cuyo tema era el bullying. Quise hacerme con él sabiendo que podía ser duro y que leería aspectos con los que me podría sentir identificada con algunos momentos de mi vida. Pero, como siempre digo, hay que enfrentarse a los miedos para superarlos y este libro es un claro ejemplo de la importancia que tiene dejar de mirar para otro lado y actuar cuanto antes.

Se lee de forma rápida ya que está escrito con un lenguaje claro y sencillo a través de pequeños capítulos que te enganchan y te hacen leerlo casi del tirón. Es posible que al principio uno se pierda, pero poco a poco te vas metiendo de lleno en la historia, contada con mucha sensibilidad, y acabas por entenderla perfectamente.

Una historia dura pero real como la vida misma que no te dejará indiferente. Totalmente necesaria e imprescindible y diría que hasta de obligada lectura ya desde los últimos cursos de primaria en adelante.  

Personalmente, creo que nadie nace en esta vida siendo bueno y malo y por lo tanto, no creo que en la vida haya buenas o malas personas porque sí, creo que hay por un lado entornos, situaciones y experiencias favorables y positivas y, por otro lado, desfavorables, muy negativas e incluso tóxicas que  nos hacen sentir y ver la realidad y la vida de una forma u otra. Dichas circunstancias (en función de las que vivamos desde bien pequeñitos) no creo que tengan la última palabra pero sí considero que nos pueden influir de cierta manera en nuestra forma de ser, pensar y actuar.  Lo realmente difícil es poder romper con esa cadena tan dañina para que, poco a poco, construyamos un mundo mejor y lo que veamos como algo normal deje de serlo. 

Y tampoco hablo solo de las personas que sufren recibiendo daño por parte de alguien o incluso esa misma persona que daña al otro (porque él o ella también ha sufrido de niñ@ y no conoce otra forma de actuar) sino de todas aquellas personas que están alrededor y que tan importantes son en este escenario si actuaran y no miraran hacia otro lado. Como señala el libro, monstruos que por miedo (sin juzgarlos en ningún momento) consienten que una situación no sea erradicada antes de que ya sea demasiado tarde y que, desde mi punto de vista, son igual de responsables. 

 Es una lectura muy emotiva que te puede hacer llorar, sentir impotencia, removerte por dentro pero sobre todo te invita a la reflexión de una sociedad, a veces muy cruel, en la que vivimos y en la cual la filosofía de vida no es otra si no la que cita el libro: "mientras no me toque a mí, no es problema mío."

Os la recomiendo totalmente tanto a psicólogos, profesores, adolescentes, padres o cualquier adulto para que TODOS seamos conscientes de la importancia de nuestros actos y de los errores que quizás a veces cometemos sin darnos cuenta. Es un aspecto fundamental y de vital importancia que tanto en el colegio como en casa podamos saber identificar entre nuestros alumnos o hijos estas situaciones, y creo que esto lo podremos saber hacer un poco mejor si dedicáramos más tiempo a pararnos un poco, a hablarnos y comprendernos más, a conocernos mejor y a empatizar el doble. 

Es indiferente el tipo de acoso que se sufra, independientemente de cual sea el motivo y la edad que se tenga (da igual que uno sea empollón, guapo, simpático, tenga éxito o dinero...) creo que la envidia es uno de los mayores motores y causas que mueven a las personas a sentir rabia, ira o frustración y a cometer el daño que hacen en los demás, es la forma de sacar hacia afuera (de algún modo) todo aquello que tienen dentro y que les oprime, sintiéndose así más grandes y poderosos atacando, como suele ser, a los más débiles. 

Ojalá todos pongamos nuestro granito de arena y haya cada vez más dragones en el mundo que no dejen de luchar y ayudar a todas aquellas personas que en algún momento de sus vidas se hayan sentido o se sientan invisibles. 


miércoles, 9 de septiembre de 2020

Construir, jugar y compartir


Hoy quería compartir con vosotros un libro que conocí y me hice con él gracias a la recomendación de la compañera Elisa Hernández en su blog  http://www.aprendiendoeninfantil.com/ que os aconsejo totalmente que visitéis. 
Es un libro muy fácil de leer y entender que merece mucho la pena porque propone actividades matemáticas muy ricas, cargadas de significado y en las cuales son los propios niños los que van construyendo el conocimiento matemático de forma progresiva y autónoma. 

Un enfoque constructivista que no tiene nada que ver con la forma repetitiva en las que se proponen fichas sin posibilidad de manipulación y experimentación, en las cuales los niños no sean sólo máquinas realizando fichas una tras otra como por ejemplo repasando la grafía de los números y uniendo mediante flechas a la cantidad que representa. 
Por ello, si queréis llevar a cabo actividades motivadoras y, lo más importante, con sentido, os recomiendo que os hagáis con este libro porque de esta forma las matemáticas, a través del juego, si son divertidas y constructivas.

Como he comentado en alguna ocasión, hay momentos en los que nos tenemos que adaptar a situaciones o compañeros trabajando de forma conjunta (aunque suponga ir en contra de tus pensamientos y forma de entender la educación). Sin embargo, cada vez más tienen menos peso y tiempo en mi aula dejando paso (desde hace ya tiempo) a aquellas actividades que os iré enseñando poco a poco sobre las que he trabajado. Cada vez, he tenido más claro que es la forma más adecuada, desde mi punto de vista y experiencia, para que verdaderamente los niños aprendan matemáticas de forma lúdica y nada aburrida. 

En el libro las autoras analizan múltiples situaciones de la vida diaria en el aula en las cuales las matemáticas están inmersas y que muchos docentes ya trabajamos de forma habitual, como son a través de las rutinas de la asamblea o rincones...entre otras.
Además propone actividades en las cuales se trabaja la noción de número de una manera significativa, creando situaciones en las que el niño se vea obligado a utilizarlo para resolver el problema o situación planteada porque así lo necesita. 
Igualmente dedica un capítulo en relación a las nociones espaciales y geométricas así como a la construcción de magnitudes. Un sin fin de objetivos para la construcción de conocimientos matemáticos pero siempre desde la experimentación mediante actividades significativas para su aprendizaje.

La última parte del libro está dedicada a unos proyectos que explican detalladamente y en los cuales se puede comprobar toda la carga matemática que poseen a través de distintas situaciones reales. Y es que, al igual que los adultos, los niñ@s aprenden cuando tiene sentido y puede ser útil en sus vidas, cuando les hacemos realmente partícipes de la situación. Debemos conseguir, cada vez más, que así sea en la escuela, como decía B.Franklin:



¡Muchas gracias Elisa por la recomendación del libro!

miércoles, 20 de mayo de 2020

Leer y escribir para vivir

Hoy os recomiendo un libro sobre la enseñanza y el aprendizaje de la lectoescritura que me ha servido de gran ayuda para conocer este proceso tan importante y poder abordarlo adecuadamente en el aula.

Montserrat profundiza sobre el proceso de la lectoescritura desde un enfoque constructivista, en el que el aprendizaje se adquiere de forma significativa y para lo cual es necesario que se den una serie de condiciones. 
Describe las distintas etapas evolutivas de la escritura propuestas por Teberosky para poder facilitar una intervención lo más ajustada a las necesidades de los niños y, desde este mismo enfoque, analiza también la importancia de la labor del maestr@ en todo este proceso, haciendo por un lado de modelo escritor y lector como por otro de estimulador y facilitador ofreciendo situaciones reales de aprendizaje que supongan pequeños retos para el alumnado.
En la última parte del libro nos ofrece distintas propuestas de actividades/juegos para llevar a cabo en el aula en las que se crean situaciones de aprendizaje, tanto de la lectura como de la escritura. 

Un libro muy sencillo de leer y de entender pero sobre todo real, donde se describen situaciones a través de conversaciones entre la maestra y los niños durante las distintas rutinas del día y donde, inevitablemente, me he sentido identificada con muchas de ellas. Conversaciones que dan gusto oír y que merecen la pena anotar en un diario para recordar los momentos tan increíbles que se dan en el aula teniendo a los niñ@s como protagonistas. 

lunes, 11 de mayo de 2020

¿Método tradicional o trabajo por proyectos?

Hoy me gustaría recomendar, a la vez que reflexionar un poco sobre él, un libro que encontré por casualidad no hace mucho. Puede resultar de utilidad en cuanto que hace plantearte y pararte a pensar si realmente hay una conexión entre el pensar y el sentir con el hacer, concretamente con la metodología de trabajo que utilizamos en el aula ya que, en función de esta, dependerá nuestra acción educativa futura. Este, precisamente, ha sido uno de los dilemas con el que me he encontrado durante los años que llevo trabajando.

El libro analiza los 4 modelos distintos más frecuentes en la práctica docente en los que concretamente en la etapa de Educación Infantil predominan dos, el modelo tradicional (método de fichas) y el modelo de investigación en el aula (trabajo por proyectos).  En función de la metodología que se lleve a cabo dependerá la organización de los espacios, unos espacios que no son creados fruto del azar si no que están sujetos a una determinada forma de pensar, de entender la educación y la infancia. En concreto, el libro ofrece propuestas de organización espacial (basándose en la metodología interactiva) a través de unos espacios abiertos, significativos, ricos, interesantes y de escucha en los cuales se permite al niño ser autónomo así como interaccionar y dialogar, dando la posibilidad de crear aprendizajes suscitando el interés y la emoción.

Como todas las profesiones, se aprende a ser maestro en la práctica...a base de experiencias y por supuesto de errores y rectificaciones... en definitiva, vamos pasando por diferentes etapas y momentos para llegar a convertirnos en nuestra mejor versión y en el maestr@ que verdaderamente queremos ser y con el que nos identificamos. Por ello, en ocasiones, cuando se comienza a trabajar te ves influenciad@ (como es absolutamente normal) dejándote llevar por tu entorno, por la experiencia y sabiduría de los compañeros que llevan años dedicándose a ello y, que por lo tanto, son de gran ayuda en tus comienzos. Yo recuerdo mi primer destino (con 23 años) y el miedo tan inmenso que me invadía al tener que enfrentarme por primera vez a un grupo de 25 personas de 3 añitos que dependerían de mi quehacer y estaba ¡yo sola ante el peligro! Para mí fue una gran suerte poder contar con algunos compañer@s que me pudieron orientar y aconsejar en diferentes aspectos y de los que aprendí mucho, en concreto de Rocío, mi compañera y tutora de prácticas el año en el que aprobé la oposición. Fue un año realmente duro, con muchos miedos e inseguridades donde no me pusieron nada fácil las cosas (sobre todo al principio) por falta de confianza debido a la edad y por lo tanto a mi inexperiencia. A pesar de ello (o quizás gracias a ello) resultó ser un año muy gratificante y satisfactorio y una vez echada la vista atrás, cometí errores, por supuesto, pero siempre puse todas mis ganas, esfuerzo e ilusión por aprender y mejorar cada día.

El problema está, desde mi punto de vista, cuando caemos en el error de acomodarnos sólo con lo que hemos visto (aunque no nos convenza) y de hacer algo en lo que no creemos. Recuerdo una vez una compañera que hablando sobre la metodología tradicional me dijo que no me gustaba y que, por ello, no sabía vendérsela bien a los padres...y tenía toda la razón... no puedo vender algo en lo que no creo.
En los 11 años que llevo trabajando he pasado por 6 colegios diferentes donde ha primado la forma tradicional a través de métodos de editoriales. He estado acostumbrada a ver este tipo de metodología y no me siento identificada con ella porque creo que no fomenta un aprendizaje y un descubrimiento por parte del alumno de una manera divertida, dinámica y ni mucho menos significativa. Yo misma he pasado por ella, era la que te encontrabas cuando llegabas al centro y que tenía que llevarla a cabo al igual que mis compañeras pero, poco a poco, me daba cuenta de que no me convencía y que empezaba a haber una desconexión entre mi pensar y mi hacer.

Con esto no quiero decir que no realice fichas, las utilizo en la medida en que lo creo necesario e intentando que tengan un sentido para el alumno, como por ejemplo, dentro de un proyecto o de una rincón. Pero creo que se abusa mucho trabajando con las fichas a la hora de enseñar cualquier contenido cuando podemos en la gran mayoría de los casos evitarlas utilizando una metodología más manipulativa y vivencial. Tampoco trabajo solo a través de proyectos, selecciono por lo tanto de cada una aquello que considero más oportuno, dando lugar a diferentes formas metodológicas dentro de mi aula como puede ser a través de los rincones o  talleres. Me he ido formando a lo largo de estos años a través de cursos y seminarios para conocer lo que implica trabajar de esta forma y a día de hoy sigo haciéndolo porque he comprobado por mí misma en el aula que para los niñ@s  aprender se convertía en algo apasionante y divertido, dentro de un contexto significativo en el que las actividades cobraban un sentido.

En conclusión, creo que es importante de vez en cuando reflexionar sobre nuestra acción educativa ya que con las prisas y el ritmo que llevamos en el aula, a veces no nos paramos a pensar en el porqué hacemos lo que hacemos y en el cómo lo hacemos. Es inevitable en ocasiones que haya distancia entre lo que hacemos y lo que nos gustaría hacer debido a las circunstancias, que no siempre son favorables, pero lo fundamental desde mi punto de vista es ser lo más coherente posible con nuestra forma de ser y estar en el aula e ir poco a poco disminuyendo esta distancia en la medida de las posibilidades. No creo que haya sólo un método único y válido a la hora de enseñar, al fin y al cabo, todos nos ofrecen distintas posibilidades y cada debe elegir aquel o aquellos con los se siente más identificado. Como dice el refrán "cada maestrillo tiene su librillo"...

domingo, 10 de mayo de 2020

Enseñar y aprender a pensar: rutas de pensamiento

Desde hace ya bastantes años (en 2005 realicé mi primer curso) me gusta acudir a los congresos que organiza AMEI (http://www.waece.org/inicio.html) y hace dos descubrí en uno de ellos una metodología activa de la mano de Amparo Escamillas  para potenciar el pensamiento en los niños de una manera eficaz y práctica. ¿Cómo? A través de una serie de interrogantes que impulsan la reflexión, la madurez y la autonomía y que permiten, por lo tanto, una mayor comprensión. Es importante que todo ello se haga necesariamente en un clima de bienestar y confianza donde se estimule y se elogie el esfuerzo y los niños se sientan seguros exponiendo sus conocimientos y pensamientos, potenciando la curiosidad y el interés.

Sobre cualquier tema o unidad didáctica/proyecto podemos crear una ruta de pensamiento con una serie de interrogantes (¿qué? ¿cómo? ¿por qué? ¿para qué? ¿dónde? ¿con qué? ¿cuando? ¿quienes? ¿qué pasaría si?... ) para estimular a los niñ@s a pensar y también a compartirlo con los demás. 

En este libro se ofrecen varias técnicas de pensamiento muy bien explicadas y fáciles de entender (que serán diferentes dependiendo de la madurez del alumnado) que podemos llevar a la práctica (en distintas formas organizativas: asamblea, individual o parejas) a la hora de abordar los contenidos con nuestros alumnos, favoreciendo así el desarrollo de situaciones de aprendizaje que les exijan pensar sobre ellos. 
Os animo a que investiguéis sobre ello (si no lo conocéis ya) aplicándolo en el aula y acostumbrando a los niños a pensar de una manera ordenada.