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martes, 24 de noviembre de 2020

Dibujo cooperativo con sillas musicales

 A raíz de la entrada anterior en la cual os conté el dibujo cooperativo en equipo, este año quería hacer algo similar con mis peques de 4 añitos. 

Indagando en internet encontré que podía realizar alguna variante adaptando la actividad al estilo de las sillas musicales. 

¡Y hoy nos pusimos manos a la obra!

Para ello, les dividí en dos grupos de 8 y 9 niñ@s, colocando las sillas hacia fuera en círculo y dejando encima de cada una un folio sobre el que dibujarían. 

Cada uno, debía coger un rotulador de un color diferente (este año sin posibilidad de cambiarlo con el compañer@ debido a la normas por el COVID) y utilizarlo para empezar el dibujo (cada uno tenía el nombre escrito).

   


Una vez que suena la música, tienen que dejar de dibujar lo que están haciendo y ponerse a dar vueltas y e incluso bailar alrededor de las sillas (con su rotulador en mano). 

Y es que... ¿quien no se anima a bailar escuchando esta canción?


Os adjunto un video para que los veáis en acción aunque el audio no se oye casi porque tuvimos un problema con el ordenador y no pudimos utilizarlo. Al hacerlo con el móvil se escuchaba muy bajito pero os prometo que en clase se oía algo más jeje.




Cuando la música paraba, tenían que quedarse en el sitio que les había tocado para seguir continuando el dibujo, que poco a poco se iba completando con más detalles. 


   

Aquí os muestro cómo lo hacen tranquilitos, en silencio,  dibujando hasta que suena otra canción...



Al finalizar,  cada uno tendría de recuerdo el suyo inicial pero terminado por el resto de compañeros.

Como buen equipo, ayudamos entre todos a guardar cada silla en su lugar, ya que todos ellos están escritos en el respaldo de las sillas. De esta forma, reforzamos así el reconocimiento de los nombres de los compañeros de clase.


Terminada la sesión, todos juntos en la asamblea compartimos las sensaciones de dicha actividad y entre todos vemos cómo han quedado los dibujos finales. 

¡Sus caras eran lo mejor! Algunas de desilusión, otras alegres y conformes con el resultado...

Os dejo un pequeño diálogo de algunos momentos tan divertidos que hemos tenido:

-¿pero qué le han puesto encima de la cabeza a mi amiga Carmen? (Julieta)

- ¡Es una nube!y he sido yo! (Gael)

-Pero las nubes no son así... (Julieta)

-Sí que lo son, tienen forma de tubería (Gael)

-Y esa casa que yo he hecho le han puesto ojos y boca y yo no quería...(Samuel)

- ¡Ala! ¿y esta mariquita?

- Esa mariquita la he hecho yo (Helena) 

Ha sido muy curioso observarles mientras les iba mostrando los dibujos y cómo, aunque pedían ciertas explicaciones sobre algunos aspectos de éstos, hemos trabajado la importancia que tiene el respetar las producciones de cada compañer@ y lo diferentes que pueden resultar haciéndolo entre varios amig@s.


Finalmente, estos son todos los dibujos cooperativos realizados entre toda la clase

   



¡Una experiencia muy chula que ha merecido la pena y que les ha encantado! 
¡Sin duda repetiremos!

Dibujos cooperativos

 ¡Hola a tod@s!

Hoy quiero compartir otra actividad basada en la metodología de aprendizaje cooperativo a la cual me estoy aficionando y trato de conocer más a fondo, no sólo por lo que disfrutan (que para ser sinceros lo hacen ellos y yo también jeje) si no por todo lo que aporta y conlleva trabajar de esta manera.  Además de ver cómo se relacionan entre ellos y cómo aprenden, se desarrollan destrezas y habilidades sociales muy importantes. 

Hace algunos años, con mi último grupo de 5 añitos realizamos una actividad de arte por equipos (ya establecidos al estar divididos en 3 mesas, una de 8 niños y dos de 10, llegando a un total de 28 alumnos) en los cuales cada uno, compartiendo la témpera entre los de su equipo y utilizando un pincel, empezaba dibujando un círculo y a partir de ahí... lo que quería. 


 



Incluso nos subimos encima de las sillas y dejamos caer el pincel y comprobar qué dibujo se formaba  dando rienda suelta a nuestra imaginación

  


Después, a la señal de ¡cambio! todos tenían que avanzar un puesto y sentarse en la silla del compañero de la derecha,  continuando así el dibujo con el que se encontraban. 

  


Una vez que han rotado por todos los sitios de los compañeros de mesa,
el resultado de sus dibujos en equipo fue chulísimo
¡muy bonitos y originales!



Y como buenos artistas ¡firman sus producciones!


Además de fomentar la creatividad y aprender a trabajar en equipo, cada uno debe ser responsable del propio dibujo porque no se trata sólo del suyo, si no de un conjunto realizado con el resto, en el cual cada parte cuenta y nos esforzamos todos por hacerlo bien. De esta manera, fomentamos el respeto por las producciones de los demás así como las diferencias.

¡Os animo a hacerlo!

jueves, 1 de octubre de 2020

Evolución del dibujo


Os quiero mostrar la evolución en el dibujo infantil de Lupita (una alumna que tuve hace unos poquitos de años) durante su etapa en infantil y a la que le encantaba dibujar.

Debido a la situación laboral en la que me encuentro (suprimida) sólo he podido, a día de hoy, terminar el ciclo completo con un grupo de alumnos (2014/2017). Como esos años tenía muchas posibilidades de empezar y terminar ciclo con ell@s decidí hacer el libro de "Mis dibujos", algo que siempre quise pero que me había sido imposible porque no estaba más de uno o dos años seguidos con un mismo grupo.

                                                        

Guardé gran parte de dibujos que hicieron a lo largo de su etapa infantil para poder comprobar la evolución que éstos habían tenido y así, en 5 años entregárselo al final de curso y ver entre todos cúanto habíamos mejorado y aprendido. Aunque esta evolución suele ser a nivel general siempre hay algunos casos en los que, dado el grado de maduración del niño, puede ser que no se correspondan exactamente con la edad. 

Con 3 años es común empezar intentando dibujar algo preciso pero la única motivación es el puro movimiento. En esta etapa tienen un placer por garabatear, mover la mano y realizar trazos descontrolados. 



Poco a poco van apareciendo las primeras formas y se va haciendo una representación de la figura humana (intención clara y parecido con la realidad) con la forma circular de la cual salen directamente los brazos y las piernas:


      

Al principio las figuras tienen pocos elementos pero progresivamente van añadiendo mas detalles en sus dibujos (pelo) y va apareciendo el cuerpo. 

                          

Con 4 años los dibujos van evolucionando y siendo más completos en detalles (orejas, gafas si las hubiera, adornos en el pelo, detalles que aparecen en la ropa como flores, lunares, bolsillos...)



Con 5 años la figura humana es totalmente reconocible con todos los elementos principales y los detalles muy concretos (pelo corto, rizado, trenza...) que diferencian a unos de otros.
Ya con esta edad, 5-6 años, los dibujos muestran la forma en la cual los niñ@s ven y y viven su mundo aportándonos mucha información en ellos. 
También en este momentos, empiezan a hacer uso de la lectoescritura añadiendo palabras o frases en sus dibujos. 





La evolución es increíble y a ellos les encantó poder recibir cada uno su libro y recordar todos sus dibujos. 
Pasamos un rato muy agradable todos juntos, incluso ellos mismos se reían de algunas de sus producciones y les daba vergüenza verlas (concretamente los garabatos en 3 años jeje). Se dieron cuenta de lo mucho que habían mejorado practicando y esforzándose cada vez un poquito más. 
Jugamos incluso a enseñar algunos dibujos y adivinar quien había sido el autor. Fue muy divertido además de curioso ya que algunos conocían perfectamente el estilo de cada un@ dibujando. 
Recuerdo que Lupita siempre me decía que quería ser artista, no sé si finalmente lo será...solo deseo que persiga aquello que más feliz le hace.😊

   ¡Os recomiendo que lo hagáis porque el resultado merece mucho la pena y es un bonito recuerdo!

miércoles, 29 de abril de 2020

Autorretrato





Os presento hoy una actividad muy sencilla y común para trabajar la identidad propia a través del arte, el autorretrato. Sabemos la importancia que tiene, desde pequeños, tener una imagen positiva de sí mismo y a través del dibujo los niños tienen la posibilidad de reconocer su propio cuerpo, de representarlo (tanto el suyo como el de los demás) así como sus emociones, añadiendo características emocionales ( risa, enfado...).

Para realizar la actividad les proporcioné espejos individuales o bien podían acudir al de la clase que teníamos en el rincón de juego simbólico. No todos necesitaron recurrir a él pero aquellos que si lo consideraban necesario lo hicieron, ya que algunos peques me preguntaban: 
¿profe de qué color son mis ojos? 

Aquí les tenéis en mitad del proceso observándose muy atentamente jeje

   



   


¡Finalmente, sus autorretratos ya están acabados y han quedado chulísimos!


                  
               (Autorretratos 5 años)


Este es el resultado final de todos los de la clase que decidimos mandar a los papis para jugar a
 ¿Quién es quién?


¡Vaya artistas!

martes, 28 de abril de 2020

Con la línea dibujo...

Hola a todos!
Hoy os presento una actividad que me gusta mucho realizar con los peques de 4-5 años y que la aprendí de una muy buena compañera y profesional ya jubilada, mi amiga Yolanda.

Se trata de crear un dibujo a partir de una línea (dibujada por el maestro) cada vez de una forma diferente (ondulada, recta, curva, inclinada, vertical...). Con esta sencilla actividad fomentamos la imaginación y creatividad en los alumnos y aunque al principio les cuesta un poquito, poco a poco, van animándose y con la práctica hacen unos dibujos chulísimos. 


¿ Qué os parecen?
¡Os animo a hacerla porque los niñ@s crean absolutamente cosas maravillosas y muy creativas!

Aprovechando esta actividad quería compartir una reflexión que como maestra siempre me he planteado a la hora enseñar a dibujar a los niños (dentro de mi más pura torpeza). El dilema es el siguiente: ¿empiezo ofreciéndoles un modelo para ayudarles/motivarles o, por el contrario, les dejo que sean ellos los que se lancen solos? 
Concretamente os cuento qué me ocurrió con un alumno cuando propuse esta actividad. Ya la conocíamos de otras veces que la habíamos hecho y nunca hubo ningún problema salvo un día que este niño en concreto, con la línea que propuse en esa ocasión, no se le ocurría nada que dibujar. Empezó a agobiarse y a sentirse mal y sobre todo, cuando veía que sus amigos empezaban a dibujar. Me acerqué a hablar con él, estaba realmente frustrado porque no tenía la imaginación en ese momento de crear nada nuevo con esa línea.  Le dije que no se preocupara porque no pasaba nada pero él seguía triste y quería dibujar algo. Y fue en ese momento cuando le dí varias opciones ayudándole a animarse y a que cogiera confianza para la próxima vez, ya que si no, corría el riesgo de que tuviera manía a la actividad y no quisiera volver a hacerla.  Esto no quiere decir, desde mi punto de vista, que no sea adecuado ayudarle a dibujar algo que no sepa o dibujarlo tú misma como maestra y que él lo intente hacer, ya que de algún modo hay que ofrecerles recursos u otras alternativas, para que la confianza no decaiga, ofreciéndoles palabras de ánimo y dándoles la oportunidad de que sus dibujos sean iguales de válidos como el resto de compañeros, sin hacer las inoportunas comparaciones (que siempre en algún momento hemos caído en el error de cometer y yo la primera). 

Este aspecto no tiene nada que ver con anular la creatividad  como por ejemplo cuando sí les decimos cómo tienen que colorear (eligiéndoles el color) ciertos dibujos o cómo tienen que hacerlos. 
Inevitablemente, y a veces sin quererlo, caemos en muchas ocasiones en la elaboración de actividades artísticas que tienen todas un único resultado, el cual es el mismo para todos, y perdemos de vista la importancia del proceso en cada niño, siendo diferente y único... independientemente del resultado final, pero habiendo dejado al niño crear y experimentar sin tantas órdenes. 

Así, cuando les entregamos a los niños sólo un papel con un determinado material y les das la posibilidad, sin una sola indicación, de que hagan lo que quieran...la primera pregunta que formulan es ¿qué tengo que hacer? Eso fue lo que yo me pregunté, al igual que mis compañeras, en un curso al que acudí hace 3 años sobre arte con Rita Noguera (experta en educación artística y que os aconsejo para asistir a los cursos y talleres que imparte) y donde sólo nos dió un papel, un trozo pequeño de cuerda, témpera negra para que hiciéramos lo que quisiéramos. No os imagináis la sensación de agobio que tuve al principio, por un momento me sentí como mi alumno...¿qué haría yo con ese trozo de cuerda? Se me empezaron a pasar por la cabeza muchos pensamientos hasta que me relajé y pensé...bueno, tampoco es para tanto, inténtalo y a ver qué sale. Una vez acabado nos entregó unas pegatinas de ojos, di un par de vueltas a la hoja, los coloqué e intenté ver algo... ¿qué podía ser? claramente era una mosca, mi mosca y la había creado sin ningún modelo delante previo, sólo con mis manos y dejándome llevar sin intentar preocuparme del resultado. 
Esa sensación hacía años que no la tenía e hizo que me sintiera muy orgullosa de mi producción, aunque los demás no vieran nada, me bastaba con verlo a mí... de eso se trataba, de que cada producción fuera única y diferente.

Mi mosca

Al finalizar, compartimos entre todas las compañeras las distintas producciones, nos divertimos mucho viendo los resultados obtenidos (todos válidos por supuesto) y descubriendo objetos o animales escondidos tras esas simples manchas negras.

Mi mosca también fue vista por otras personas...


¿Qué hacéis vosotr@s en el aula para fomentar el arte, la creatividad? ¿Cómo lo enfocáis?